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El sábado pasado estaba en Bogotá con mi hijo Juan Ignacio viendo a Iron Maiden.

50 años de banda.

Cincuenta.

Había miles de personas cantando canciones que algunas escucharon por primera vez hace treinta o cuarenta años.

Eso por sí solo ya impresiona.

Llegar al concierto fue otra historia.

Bogotá estaba colapsada.

Conseguir hotel había sido complicado.

Salir del concierto fue todavía mejor.

😂

Terminamos caminando alrededor de 15 kilómetros porque conseguir transporte con aquella cantidad de personas era prácticamente imposible.

Llegamos al hotel cerca de medianoche.

Cansados.

Con las piernas destruidas.

Abrimos la habitación...

y estaba inundada.

😂😂😂

Nos tocó cambiarnos de habitación después de semejante caminata.

En ese momento probablemente no era la escena perfecta.

Pero hoy la recuerdo y pienso:

qué gran viaje.

Porque estuve con mi hijo.

Vimos una banda que lleva medio siglo construyendo algo que todavía moviliza a decenas de miles de personas.

Y pocos días después, Juan y yo vivimos otro momento que no tenía guitarras, luces ni 50.000 personas alrededor.

Pero que quizás recordemos igual.

Hace aproximadamente cinco meses empezamos a construir una máquina.

No una máquina física.

Nuestro Content Engine de 4 Media Company.

La idea parecía sencilla:

¿Podemos crear un sistema que tome el concepto de un video y conecte automáticamente todo lo necesario para producirlo?

Guión.

Escenas.

Visuales.

Voz.

Edición.

Render.

Archivo final.

YouTube.

Dicho así parece fácil.

No lo fue.

Fueron cinco meses de:

Errores,

APIs,

Automatizaciones,

Make,

Servidores,

renders que fallaban,

procesos que se rompían,

modelos que había que cambiar,

y bastantes momentos de:

“¿por qué coño esto funcionaba ayer?”

😂

Esta semana Juan terminó la máquina.

Y ocurrió algo que cambió la conversación.

Hoy podemos entregar el concepto de un video en unos minutos y poner en marcha un proceso que termina produciendo el contenido prácticamente listo para publicar.

Y de pronto la pregunta dejó de ser:

“¿Podemos hacer un canal?”

Ahora es:

“¿QUÉ PODEMOS CONSTRUIR CON ESTA CAPACIDAD?”

Actualmente estamos trabajando para operar alrededor de 10 canales simultáneamente.

Y anoche Juan y yo estuvimos hablando durante horas.

Porque creo que empezamos queriendo construir una media company...

y quizás estemos construyendo también una empresa de tecnología.

Una infraestructura.

Un sistema.

Una posible capa SaaS.

No sé todavía cuál será la forma definitiva.

Y justamente esa es la parte interesante.

Porque cinco meses atrás no teníamos una empresa de software.

Teníamos un problema.

Queríamos producir contenido a escala sin convertirnos en una compañía de 100 empleados.

Y empezamos a resolverlo.

Una pieza a la vez.

Ahí entendí otra vez qué significa El Negocio de UNO

Nunca quise decir:

“una persona haciendo absolutamente todo.”

Eso sería un autoempleo agotador con branding bonito.

😂

Para mí significa algo distinto:

una estructura deliberadamente pequeña capaz de controlar una capacidad enorme.

Eso es leverage.

Personas.

IA.

Sistemas.

Software.

Automatización.

Capital.

Distribución.

No necesitas ser enorme para hacer cosas enormes.

Y creo que apenas estamos empezando a entender hasta dónde puede llevarnos esto.

Uno de los canales que está pasando por esta máquina se llama Human Curiosity.

Aquí lo ves:

No porque ya sepamos que será un éxito.

Ni lo sabemos.

Está en construcción.

Estamos probando.

Aprendiendo.

Fallando.

Corrigiendo.

Pero precisamente por eso me parece interesante mostrarlo ahora.

Human Curiosity parte de una pregunta extremadamente simple:

¿Por qué los humanos somos como somos?

Nuestro cerebro.

Nuestros miedos.

El amor.

Los celos.

La soledad.

La evolución.

Las contradicciones absurdas de una especie que puede enviar una nave al espacio y seguir revisando WhatsApp porque alguien lleva quince minutos sin responder.

😂

Es un canal pensado desde el inicio para un mercado global.

Y algo importante:

ya no estoy pensando únicamente en producir videos.

Estoy pensando en qué estamos acumulando alrededor de ellos.

Audiencia.

Marca.

Propiedad intelectual.

Distribución.

Datos.

Procesos.

Tecnología.

Know-how.

Un sistema de producción.

Porque una cosa es hacer contenido.

Otra muy diferente es construir un activo de medios.

Y aquí es donde todo esto se conecta con el cambio más profundo que estoy viviendo empresarialmente.

En las últimas semanas te he hablado bastante de patrimonio.

Cada día me interesa más.

No desde la idea de dejar de emprender.

Todo lo contrario.

Creo que estoy más ambicioso que hace diez años.

Pero ahora quiero que una parte mucho mayor de mi trabajo termine convertida en algo que permanezca.

Durante muchos años pensé:

¿cuánto puede producir esto?

Ahora inevitablemente agrego:

¿QUÉ ESTAMOS CONSTRUYENDO?

Son preguntas muy distintas.

Un proyecto puede producir dinero este mes y desaparecer el siguiente.

Otro puede todavía no producir demasiado...

pero estar construyendo una capacidad que dentro de cinco años valga muchísimo.

El problema es que nuestra cuenta bancaria te muestra la primera muy rápido.

La segunda tarda bastante más.

Quizás por eso el concierto me hizo pensar tanto.

Iron Maiden no construyó 50 años de valor tocando un concierto.

Construyó:

un concierto,

después otro,

un álbum,

después otro,

una audiencia,

una identidad,

una relación con sus fanáticos,

un catálogo,

una marca,

una propiedad intelectual.

Durante décadas.

Lo que vi en Bogotá no era simplemente un show.

Era el resultado visible de algo que llevaba 50 años acumulándose.

Y eso me parece una buena manera de pensar el patrimonio.

No solamente como:

acciones,

propiedades,

Bitcoin,

fondos,

cuentas.

También como:

empresas,

marcas,

sistemas,

IP,

audiencias,

tecnología,

participaciones.

Cosas que pueden acumular valor.

Hay otro proyecto que está creciendo al mismo tiempo.

Cada semana confirmo algo:

hay muchísima gente que quiere aprender a invertir dinero mejor.

No necesariamente quiere convertirse en trader.

Ni pasarse doce horas mirando gráficos.

Quiere criterio.

Entender qué está ocurriendo.

Distinguir oportunidades de estupideces.

Aprender cómo funcionan las nuevas finanzas.

Saber dónde existe riesgo.

Y dónde puede existir oportunidad.

Eso nos está llevando a pensar en un modelo editorial mucho más grande.

Algo inspirado en compañías como Agora Financial:

investigación,

expertos,

publicaciones,

análisis,

tesis,

educación

y eventualmente productos editoriales alrededor del dinero.

Eso me entusiasma muchísimo.

Porque conecta varias cosas que he aprendido durante mi vida:

marketing,

medios,

ventas,

contenido,

distribución,

negocios

y ahora inversión.

Otra vez:

no es solamente crear contenido.

Es preguntarnos:

¿qué activo podemos construir alrededor de esa necesidad?

Lo que me llevo

Esta semana me quedaron tres números en la cabeza:

50 AÑOS.

5 MESES.

10 MINUTOS.

50 años para ver hasta dónde puede llegar algo cuando acumula valor durante décadas.

5 meses de trabajo duro para construir una máquina que todavía nadie veía.

Y unos 10 minutos para poner hoy en movimiento algo que hace cinco meses requería una cantidad absurda de trabajo manual.

Eso es lo interesante de los sistemas.

Durante mucho tiempo parece que no está pasando nada.

Hasta que un día...

todo lo que construiste empieza a comprimir el tiempo.

Y comprimir tiempo es una forma de leverage.

Lo que te dejo

Piensa en lo que estás haciendo ahora mismo.

Tu empresa.

Tu trabajo.

Tu contenido.

Tus inversiones.

Tus conocimientos.

Y hazte esta pregunta:

¿ESTOY SOLAMENTE PRODUCIENDO RESULTADOS... O ESTOY CONSTRUYENDO UNA CAPACIDAD QUE SE ACUMULA?

Porque son dos juegos diferentes.

Uno empieza nuevamente cada lunes.

El otro consigue que cada lunes comiences un poco más adelante.

Ese segundo juego es el que más me interesa ahora.

No porque quiera trabajar menos.

Sino porque quiero que cada año de trabajo valga más que el anterior.

Después del concierto, Juan y yo llegamos agotados a una habitación inundada.

Una semana después estábamos sentados mirando una máquina que tardamos cinco meses en construir y preguntándonos:

“¿Te imaginas lo que podemos hacer con esto?”

Creo que recordaré ambos momentos.

Uno porque fue una experiencia increíble con mi hijo.

El otro porque puede haber sido uno de esos días aparentemente normales en los que una empresa empezó a convertirse en otra cosa.

Y ahora sí viene la parte divertida.

Usarla.

— Edgady

EL NEGOCIO DE UNO

Construir capacidad. Acumular activos. Dejar que el tiempo haga el resto.

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